
Hace unos días fui a ver una extraordinaria obra de teatro:
Tres hermanas, basada en la obra escrita de Antón Chéjov.
Sencillamente, me encantó... me fascinó...
Ahora bien, cuando los retratos de la vida son tan certeros y tan profundos, suelo quedarme sin palabras. Y esta obra de teatro no ha sido la excepción.
Me paralizó...
Me cautivó...
Solamente sentía que cualquier palabra, letra, que se desprendiera de mi boca sería tan... insignificante...
tan... insignificante...
por lo que me quedé callada, inmóvil,
como si la nieve de Moscú me hubiese congelado viva...


