Hoy, en Buenos Aires, además de los ánimos caldeados y de las cacerolas
golpeadas, hubo viento.
Aha, viento refrescante y puro mezclado con pequeñísimas gotas de lluvia.
El Gran Pino de Paul Cézanne, recio y brillante,
erguido y orgulloso,
observa y es observado desde las alturas.
Nada lo derribará jamás, siempre en pie...
