las blondas que enmarcan la torta,
los cubiertos ubicados paralelamente
y de forma inquisidora sobre la mesa,
los círculos perfectos,
los gestos ideales,
el ceremonial militar
y los utensilios de hierro,
macizo,
pesado,
con olor a metal antiguo,de ese que no se oxida
pero siempre es delator de su edad.
ese olor a conservadurismo,
un cuarto donde el sol penetra,
pero no tiene fuga,
donde se concentran esos
olores
a cortinados pesados, de rojo terciopelo
esos
colores,
asfixiantes y de antaño,
donde no hay lógica escapatoria.