
Siempre me llevé mal con el tiempo.
Desde chica que no entendía muy bien cómo era posible que un aparato "diera la hora" y me dijera en qué momento del día estaba.
Siempre sospeché que los relojes eran ladrones del tiempo.
Cada día que pasa me convenzo a mi misma más de ello.
Estoy segura de que roban tiempo,
constantemente y lo hacen descaradamente.
A medida que pasa el tiempo siento que hay menos tiempo,
y que el que queda pasa mucho más rápido.
Será porque las responsabilidades son más,
porque ya no soy tan pequeña,
porque uno crece y va abriendo los ojos de a poco.
Y se va dando cuenta de todo lo que sucede alrededor,
de lo que ignorábamos,
de que todo no es tan sencillo,
de que somos muchos y nos conocemos poco,
de que se debe lidiar con la extrema llaneza de la vida a diario.
De que el tiempo pasa rápido...
y se escurre para no volver.
Sea por estos motivos y otros que deben estar en mi inconsciente
no uso reloj.
Y es algo que me encanta hacer: amo no usar reloj.
Siento que me da cierta libertad, independencia del mundo.
Y lo voy a seguir haciendo,
hasta que algún día sea inevitable.
Esperando ansiosamente de que ese día nunca llegue
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