martes, 11 de agosto de 2009

15:16



Siempre me llevé mal con el tiempo.
Desde chica que no entendía muy bien cómo era posible que un aparato "diera la hora" y me dijera en qué momento del día estaba.

Siempre sospeché que los relojes eran ladrones del tiempo.
Cada día que pasa me convenzo a mi misma más de ello.

Estoy segura de que roban tiempo,
constantemente y lo hacen descaradamente.

A medida que pasa el tiempo siento que hay menos tiempo,
y que el que queda pasa mucho más rápido.


Será porque las responsabilidades son más,
porque ya no soy tan pequeña,
porque uno crece y va abriendo los ojos de a poco.
Y se va dando cuenta de todo lo que sucede alrededor,
de lo que ignorábamos,
de que todo no es tan sencillo,
de que somos muchos y nos conocemos poco,
de que se debe lidiar con la extrema llaneza de la vida a diario.


De que el tiempo pasa rápido...
y se escurre para no volver.


Sea por estos motivos y otros que deben estar en mi inconsciente
no uso reloj.
Y es algo que me encanta hacer: amo no usar reloj.
Siento que me da cierta libertad, independencia del mundo.
Y lo voy a seguir haciendo,
hasta que algún día sea inevitable.


Esperando ansiosamente de que ese día nunca llegue

No hay comentarios: