
Los aires cambiaron,
el viento cambió su dirección.
Y todo parece recobrar el rumbo perdido.
Emergió de la nada,
la respuesta a mi problema.
Y ya siento la tranquilidad.
Es como cuando uno sabe que tiene que tomar una decisión
pero no se anima, y la retrasa.
Pero cuando finalmente decide actuar, todo se ve más claro
y se hace todo tan evidente,
que no quedan dudas..
Ahora que encontre mis anteojos para ver esta realidad,
vuelvo a lo que debo hacer,
leer, mirar, escuchar, degustar y sobre todo sentir de nuevo.
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