miércoles, 23 de marzo de 2011
a la eternidad
6.50, me despierto,
me cambio todavía dormida,
tomo el subte, dormida,
una señora me mira raro,
me bajo en tribunales,
camino,
camino,
cruzo
y llego.
3 hs y vuelvo a casa,
como,
miro tele,
leo,
subrayo,
me desconcentro 30 minutos,
leo,
me desconcentro 1 hora 45 minutos,
me visto,
hago algo similar a "gimnasia",
lo que se puede,
vuelvo,
me ducho,
miro tele,
y así podría seguir y aburrir a una audiencia cercana a 38 millones de personas,
"somífero humano", se llama.
Todo,
pero todo,
sola.
Sola como esos nenes que juegan abstraidos del mundo,
en su dimensión,
hermosa dimensión de lo improbable, lo valiente y lo fugaz.
Lo que se extraña la niñez,
lo que cuesta crecer,
lo que cuesta estar en esa edad de "puedo hacer todo sola"
pero "me ayudás un poquito?"
Todo sola,
sola,
sola,
siempre miro con estos mismos ojos,
siempre detrás de este cuerpo.
Hastío profundo a los 20,
cansancio de la mirada única y encerrada.
"jaula del alma" leí alguna vez.
Maldición, cada vez lo siento más.
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