sábado, 14 de mayo de 2011

desde siempre, imposiciones

una vez alguien me dijo que era solitaria.
le dije que no.
fue un reflejo, ni siquiera lo pensé,
como suelo hacer, lo negué.

Pero siempre hacen eco en mi las palabras,
retumbaron días,
y deje de negarlo.
Es verdad, soy bastante solitaria.
Siento que el tiempo conmigo es a veces mejor que el compartido con otros.
Soy bastante independiente,
cuando algo no me sale,
no llamo a nadie,
cuando no entiendo algo,
lo resulevo sola.
No se porqué, la soledad la veía más como defecto que virtud.

Hasta que en la clase de ética filosófica,
el miércoles,
la profesora dijo algo que me cambió.
Aquellos que dependen de otros,
que se apoyan,
se escudan en el otro,
son más débiles.
Los que hacen las cosas por ellos mismos,
sin necesitar de un autre (residuos de un francés oxidado)
son más fuertes.

Es lógico no?
Si uno lo piensa.
Pero yo no lo había visto así hasta ahora.
Desde siempre, imposiciones.
Uno nace sólo,
crecés solo por más de estar acompañado.
A la noche es uno y su consciencia,
la voz que te habla es una (por ahora).
Pero siempre estuvo mal ser solitario,
quedarme en casa
y huir de las multitudes,
informes,
agobiantes,
arrasadoras.
Desde siempre, imposiciones.
A veces me pregunto qué no está regulado,
que está librado al azar,
y escucho un vacío.

caramba...

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