miércoles, 5 de octubre de 2011
amarillo profundo
idealizo,
lo veo perfecto
y no lo conozco.
Me molesto conmigo misma,
con la idiotez que me agarra,
con la perfección que veo en el otro.
Siempre hay errores,
pero hasta que no choco contra la pared,
no los veo.
Me enojo conmigo misma,
me siento pobre,
de lo que no tengo
y no logro conseguir.
Todo queda en pensamiento.
Y me convenzo con el futuro,
que todo lo que quiero va a ir llegando,
que hay que esperar.
Pero de eso se trata mi vida,
de esperar todo,
de mirar y desear con ojos bien cerrados que aparezca algo.
Ese algo que no se explica,
y con una escencia a incierto y melancolía pura.
Me quiero bien,
y quedo en mediocridad.
La mediocridad de lo absoluto
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