lunes, 6 de diciembre de 2010

la zappa de los cereales



manteniendo el status quo
y las formas.
Esas que me enseñaron entre muebles de algarrobo,
con olor a correcto,
con aires de perfección y frialdad matemática.
Removiendo prolijamente y de raíz
toda inclinación a lo inconcluso,
cercana a la imperfección y
todo viento de desacato y calidez.
Me enseñaron a no ser,
y derive en esto,
en una tormenta boca abajo,
en una arena verde de inmadura,
con un sol entre ojos,
más grande que la palma de mis manos.
Me enseñaron a no ser,
y ahora quiero ser.

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